Soy un persona que le tiene miedo a varias cosas, los insectos son uno de mis mayores temores en la vida, tengo miedo de los payasos porque mi experiencia con ellos no ha sido agradable, tengo miedo de ir a un lugar que no conozco sola y no saber regresar a casa...
Estos últimos meses le he tenido mucho miedo a mi ansiedad, a mi mente. Le tengo miedo al poder que tienen sobre mi vida y cómo estos están afectando de una manera muuuuy negativa las decisiones que tomo.
Tengo miedo de no tener el control sobre mis emociones como antes lo tenía. Tengo miedo de como toda esta carga emocional está afectando a mi cuerpo.
No estaba consciente de eso hasta ayer en la madrugada, cuando trataba de dormir y de la nada comencé a sentir un apretón en mi pecho, ¡sorpresa! sé perfectamente que ahí viene un ataque de ansiedad porque los que lidiamos con ella sabemos exactamente todos los sentimientos y malestares que sentimos cuando se aproxima uno.
Inmediatamente me senté en mi cama, puse mis manos en mi pecho y comencé a decirme "no pasa nada, vas a estar bien, no pasa nada" acto seguido comencé a tratar de respirar con calma, profundo... no pensar en nada hasta que de repente ¡pum! mi mente comenzó con "¿qué vas a hacer mañana con lo de tu entrevista? ¿ya sabes cómo irte? ¿qué pasa si te pierdes?¿realmente eres capaz para tener un puesto como el que te ofrecen? ¿deberías ir? ¿realmente sirves para trabajar?¿sabes cuál es tu propósito? ¿neta tienes un propósito en esta vida?¿has considerado morir?¿crees que estás lista para iniciar algo?" Comencé a llorar, lloré mucho, en silencio claro porque no me gusta que mi familia sepa que estoy mal.
No puedo escribir ni describir lo que sentí en ese momento, pero de repente dejé de llorar, mi mente se puso en blanco, no lograba pensar nada... Traté de hablarme, hablarme en voz alta como sé que probablemente todos hacemos y ¡SORPRESA! NO PODÍA HABLAR.
Trate de controlarme, comenzaba a pensar y en medio de el caos traté de calmar mi mente, de no pensar en la frustración que sentía al no poder hablar. Cuando sentí que logré controlarme, trate de volver a hablar y no pude.
Ahí estaba yo, en mi cama, sin poder llorar, sin poder hablar... Todo se calmó cuando decidí no darle importancia y dormir. Lo logré. Sin embargo, al despertar respiré profundo y le pedí a dios que por favor ya haya pasado todo, así que acostada en mi cama traté de hablar... NO PUDE.
Comencé a llorar otra vez de la frustración y de repente, seca otra vez. Me quedé en mi cama, en mi cuarto pensando cómo le iba a decir a mi mamá que no podía hablar y no sabía ni porqué.
Fue hasta las 2:00 de la tarde que un malestar en el estómago me levantó y me hizo ir al baño, apenas llegué vomité.
¡Qué asco! fue lo que dije. ¡Exacto! LOGRÉ HABLAR. Después de ese momento tan trágico en el baño, logré hablar.
Así que este día aprendí cosas muy valiosas.
1. Que no hay que guardarnos nada de lo que sentimos porque tarde o temprano nuestro cuerpo comienza a sufrir las consecuencias porque las emociones, los sentimientos comienzan a buscar la manera para salir y no lo hace de maneras muy agradables que digamos.
2. Necesito un psicólogo. Alguien experto que me guíe, sólo como ellos saben a lidiar con esto que está afectando.
3. No me había dado cuenta que tan negativo era hasta hoy que vi que mi estómago no está bien, que no estoy tomando el agua suficiente, no estoy comiendo bien, me siento débil todo el tiempo, quiero dormir todo el tiempo, no encuentro motivación, me auto saboteo todo el tiempo, lo cual provoca que esté perdiendo oportunidades laborales por miedo y que es justo ese miedo que me está llevando a todas estas reacciones.
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